El libro de las tierras frías

Un poema
Lo evidente: la luz de neón roja que titila sobre la verde Olivetti made in México.
Alguien habla en la radio de la sangre derramada. Evoco el cuerpo de un
compañero en el siglo de la fiesta y el pánico criando cerdos en un rincón del
viento. Miro el lucero vespertino en un sueño de lenga y chimango. Alguien habla
de la sangre seca en las escaleras de la catedral. El cuerpo de mi compañero se
desvaneció en el aire de una porqueriza. Lo evidente: ya no se consiguen cintas
para máquinas de escribir.

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Descripción

Lo evidente: la luz de neón roja
que titila sobre la verde Olivetti
made in México.
Alguien habla en la radio
de la sangre derramada.
Evoco el cuerpo de un compañero
en el siglo de la fiesta y el pánico
criando cerdos en un rincón del viento.
Miro el lucero vespertino en un sueño de lenga
y chimango.
Alguien habla de la sangre seca
en las escaleras de la catedral.
El cuerpo de mi compañero se desvaneció
en el aire de una porqueriza.
Lo evidente: ya no se consiguen cintas
para máquinas de escribir