Fisura, un adolescente distinto

Comienzo:
Dale, sabés que no puedo estar peleado con vos, ni un solo bardo podemos hacer acá, lo
sabés, ni siquiera puedo pipar como un amarillo, ni fumar un Ramón; pinta, pero la
enfermera es una ortiva, no se puede, lo sabemos. Te juro que cuando nos peleamos y el
silencio del encule se hace largo y no nos damos bola, floto en una bronca que despierta
a todos mis yo. Entonces, pasa lo de siempre; el yo que está harto de vos quiere pirar;
antes de irse, se pone las manos en la cintura y me mira compungido moviendo la
cabeza de un lado al otro, negándote; cuando los cachetes deformados por el
movimiento reiteradamente negador y el aire dejan de bambolearse, el tipo abre la boca
y me dice: cómo pudiste fijarte en esa cosa que te lleva más de una década larga. Y veo
que ese yo mío se quiere ir, y se va nomás. Y yo me quedo mirándolo, el tipo es feliz
trotando mundo, se parece al ídolo que todos tenemos y alentamos; yo lo sigo como en
el cine, no te imaginás; a veces, vive unas historias de galán que ni te digo, lo veo, veo
cómo disfruta, es todo risa, te diría más, es mejor que una película; me despierta el tipo
un poco de envidia al ver lo bien que le salen las cosas. En otros encules, por ejemplo,
ese yo no se mete en el cine de las posibilidades, prefiere salir a caminar y jugarse a la
caza, o a la pesca, salga lo que salga, siempre que salga algo…

Categoría:

Descripción

Género: Novela
Autor: Jorge Nedich